Cobertura en Lloret de Mar
Servicio desde Barcelona, extremo norte del litoral
Centro compacto y urbanitzacions en ladera
Aperturas de temporada y pisos cerrados meses
Lo primero que se decide al abrir una vivienda cerrada
Si abres una vivienda en Lloret tras meses sin usarla y aparece moho, lo primero es decidir si la marca la ha dejado el aire que estuvo dentro todo el invierno o si hay agua entrando desde fuera. En una foto se parecen y llevan a oficios distintos.
Orientan dos cosas. Dónde está: repartido por armarios, rincones al norte o detrás de un mueble pegado a la pared apunta a aire húmedo sin renovar; concentrado bajo una terraza o en el perímetro del techo de un último piso, a una causa activa por encima. Y cuándo: no es igual encontrarlo al abrir que verlo crecer con la casa ya en uso. La diferencia entre condensación y filtración está en esta guía.
Aquí el invierno es la parte húmeda del año; en Barcelona es la seca
Lloret tuvo estación propia del Servei Meteorològic de Catalunya entre marzo de 1996 y mayo de 2003; se desmontó y no hay serie posterior. Con sus datos diarios, el año tenía esta forma:
| Mes | HR media diaria (%) | Días con HR media ≥ 80 % |
|---|---|---|
| Enero | 85 | 77 % |
| Febrero | 81 | 68 % |
| Marzo | 78 | 49 % |
| Abril | 78 | 46 % |
| Mayo | 75 | 32 % |
| Junio | 73 | 21 % |
| Julio | 72 | 15 % |
| Agosto | 74 | 22 % |
| Septiembre | 77 | 47 % |
| Octubre | 84 | 74 % |
| Noviembre | 83 | 72 % |
| Diciembre | 85 | 76 % |
Son lecturas de aire exterior de hace más de veinte años, no una normal climática ni el interior de tu casa. Pero la forma se lee clara: enero y diciembre eran los meses más húmedos, julio el más seco. En Barcelona – el Raval pasa lo contrario: enero es el mes menos húmedo, y solo un 4 % de sus días supera esa media.
Importa porque las guías de referencia sitúan el umbral en el 80 % de humedad relativa en la superficie sostenido varios días, y una vivienda vacía y sin calefactar tiende a igualarse con el aire de fuera. De ahí que el mismo invierno castigue distinto a una casa usada todo el año que a otra cerrada desde octubre (humedad y moho en invierno).
Cuatro de cada diez viviendas no son residencia habitual de nadie
Del Cens 2021 de Idescat: de las 25.496 viviendas familiares de Lloret, 10.208 —el 40,0 %— no son principales, frente al 23,6 % catalán. Con un matiz: esa cifra suma segundas residencias y viviendas vacías, que Idescat no separa. La población equivalente a tiempo completo anual fue en 2024 (provisional) un 144,2 % de la residente, y hay 29.756 plazas hoteleras: el 68 % de toda la comarca de la Selva.
La consecuencia es de organización más que de física: quien encuentra la mancha a menudo no es quien va a convivir con ella —propietarios de fin de semana, administradores de fincas, gestores de alquiler— y casi todos abren la puerta en las mismas semanas. El olor a cerrado sin mancha suele ser lo primero.
Dos Lloret que fallan distinto, y un parque más nuevo que el de Barcelona
Lloret ocupa 48,71 km² con 42.134 residentes: 865 habitantes por km². Blanes, con casi la misma población, está en 2.375. Es la huella de urbanitzacions dispersas en ladera, no de un pueblo compacto junto al mar. Y a la vez, el 41,8 % de sus viviendas principales tiene 60 m² o menos: un perfil de Barcelona (48,4 %) o l’Hospitalet (72,4 %), no de una población de 42.000 habitantes.
Son dos parques en un término, y es razonable que fallen distinto. En el piso pequeño, el vapor de una vivienda llena en agosto se concentra en muy poco volumen de aire. En la casa de ladera pesan más los muros contra el terreno, los garajes semienterrados y las estancias a nivel de jardín.
Y el parque de Lloret no es antiguo. En el registro de certificados energéticos de la Generalitat, Lloret suma 8.784 viviendas certificadas: un 34,9 % anteriores a 1979 y otro 33,3 % de 1979 a 1987, frente a un 83,2 % anterior a 1979 en Barcelona. Ser más nuevo no protege: la NBE-CT-79 exigía muy poco y comprobar condensaciones superficiales no fue obligatorio hasta el Código Técnico de 2006. Ese registro es una muestra —viviendas vendidas o alquiladas—, no el censo del parque, y los indicadores de vivienda del área de Barcelona no llegan aquí: Lloret es Girona.
La terraza de arriba y la mancha del techo de abajo
Buena parte del moho que sale en el techo de un último piso o bajo una terraza comunitaria no se genera ahí: viene de arriba. Una terraza, una azotea o un desagüe mal resuelto dejan pasar agua que abajo aparece como cerco, pintura levantada y, con el tiempo, moho.
La pista suele ser que la marca sigue una línea o un perímetro, reaparece tras la lluvia y no mejora aunque se ventile. Con ese patrón el orden importa: primero se cierra la entrada de agua, después el acabado. Al revés es cosmético y vuelve por el mismo sitio (moho en el techo).
Lo que no hacemos aquí, y a quién corresponde
Y ahí está el límite del servicio, porque en Lloret toca esa pieza. No impermeabilizamos terrazas, azoteas ni cubiertas, y no hacemos obra. Tampoco reparamos fugas ni goteras, ni instalamos barreras o inyecciones contra la humedad por capilaridad, ni montamos ventilación mecánica, ni hacemos control de plagas, ni tramitamos seguros ni gestiones legales.
Cada cosa tiene su oficio: impermeabilización y rehabilitación para cubierta y fachada, fontanería para la avería, un instalador para la ventilación. En comunidad, la decisión pasa por la propiedad.
Nosotros trabajamos el acabado y lo que hay debajo: tratamiento del moho en paredes y techos, saneado de la superficie dañada y pintura antimoho como último paso, ya sobre soporte preparado. Resuelta la causa activa por quien correspondía, recuperamos el interior.
Cómo pedir una valoración y hasta dónde llegamos
NoMoho.es trata humedades y moho desde Barcelona y cubre Lloret de Mar como extremo norte de su zona en el litoral, con Blanes, el Alt Maresme —Arenys, Canet, Calella, Pineda y Malgrat— y, más al sur, Mataró; el resto, en zonas cubiertas. No hay oficina en Lloret ni nadie alojado aquí; cobertura y desplazamiento se confirman en el primer mensaje.
Ese primer mensaje es por WhatsApp: foto general, foto cercana del punto, hacia dónde da la pared o el techo, cuánto llevaba cerrada, si hay terraza, azotea o baño encima y si ya se limpió o se pintó y volvió (cómo enviar las fotos).
Si encaja, se concreta una visita: se mira la superficie y el soporte —hasta dónde llega el daño, si aguanta o hay que retirarlo— y si algo indica que la causa sigue activa. El trabajo es retirada del moho visible, saneado, tratamiento y, cuando procede, acabado. Dos límites, y conviene decirlos: por foto no se cierra la causa ni se identifica el moho, y si lo que lo alimenta sigue ahí nadie puede prometer que no reaparezca (casa cerrada mucho tiempo).